Poemas para leer bien pedo

Mi sicalipsis casi raya en estulticia,
como un cirro sobre la arrebolada del lupanar
la almáciga de tu hierática pértiga
es mi culto de dulía y de latría,
como bardo cataliza en ignominia
en denuesto, obcecación
el párvulo rescoldo de mi luto por Sodoma.
 
Si paronomasia es pura costumbre
¡opera tu mandrágora, que baje del pretil el cormorán!
¿y torne en mancebía bujarrona o en ascético anacoreta?
 
En ausencia de tu gubia, de tu rejo
tu existencia metonimia es el epíteto
mantra polisémico.

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Poema para lectura a sordomudos
  
 

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Instrucciones
 
Las palabras que están vacías deben leerse moviendo claramente los labios, pero SIN EMITIR SONIDO. 
Las palabra que están llenas, deben leerse normalmente.
Esta técnica posibilita la interpretación del poema completo sólo para aquellas personas con capacidad de leer los labios.

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                 sí sí sí sí
quiero quiero quiero
m-m-m-m mi mundo
la imagen de la preocupasión
(ahora en un ratito)
quiero terminar
mi conocimiento y mi desconocimiento
desapego del desapego
(peludito como a vos te gusta)
 
10, 20, 30, 40
un mes, dos y tres
NO LEVANTAR LA VOZ
 
(que no me agarre)
(que no me agarre)
(que no me agarre)
la intimidad emocional
 

Poema autista

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- ¿Una margarita?
No me estaba dando una flor.  Una vieja apetitosa en un conjunto azul francia me sugería que había de jamaica y de tamarindo.  Primera, adentro.  Luego dos, tres y cuatro, para que pasara el calor (que no hacía).  Eran las 12 del día y la sensación de libertad era agradable:  la gente se congregaba, relajada, y nosotros yacíamos en el pasto tomando el sol, sin importar los UVA, los UVB ni la capa de ozono.
 
- ¿Gustan pasar al comedor?
Una carpa blanca sobre el césped, con mesas sobre-vestidas y atiborradas de vajilla se oreaba en la temprana tarde.  Que nos sentáramos donde quisiéramos.
 
- ¿Un tequilita?  ¿Una cubita? 
50 metros de comida buffet y 70 kilos de carne y langosta comenzaban a mezclarse entre la gente, como una peste que avanza, se posa sobre las cosas, y luego las penetra.  Quiero vino blanco, helado, para tomarlo como agua. Ahora quiero más, para matar el picante.  Y otro poco, porque tanta comida me da sed.
 
- ¿Vamos?
Un autobús de asientos reclinables LIMPIOS nos espera aireacondicionado.  Amodorrados nos remolca hasta un campo de espinoso verdeazulado, para un breve show de plantación, control antiparasitario y jima a razón de 10 agaves por minuto (preparados, en sus marcas..)  Sombrero ranchero y abanico, es el regalo para sobrevivir a unos breves instantes de sol y tierra semi-blanda.
 
- ¿Vamos? (2)
La delicia acondicionada nos arrulla hasta el pueblo.  Ahora sí estamos en el lugar correcto. 

TE
QUI
LA

La tranquilidad del pueblo y su austeridad turística lo hacen prometedor.
Entramos a la fábrica. ¿Gustan pasar al baño? ¿Una margarita? ¿Un caballito?  Copa en mano se aprende de piñas, hornos y trituración (así, sí).  La fermentación nos expele porque todos alguna vez olimos a eso.  La destilación nos inquieta porque tiene algo de bomba sin desactivar en cuenta regresiva.  El reposo es expectación, es olor a que se viene lo bueno: el embotellado, la degustación en la cava.
Afuera es noche.  No hay carros.  La calle se transforma en un mercado de algodón dulce, glorias y canarios que adivinan la suerte.  Entre todos ellos hay unos pingüinos que se desplazan con charolas llenas de vasitos de oro congelado.  Las estrellas se enredan con las luces de la feria y del piso sale un vapor musical.
Entramos a una casa antigua; hay ruedas en las paredes y un auto azulejado y encortinado sobre el césped.  Empiezan a salir mariachis de blanco de atrás de las columnas.  En éxtasis ellos.  Corro para salir de su ángulo acústico, y aparezco en un patio de piedra con fuente.. el agua suena como cosquilla, aunque sigo escuchando la guitarra, la trompeta y el alarido, y los pingüinos me rondan y siempre que pasan dejan un poquito de oro junto a mí.

EXPLOSIÓN

Y ante mis ojos se levanta el entorno, como una cortina.  Hay un camino de burbujas doradas en la negrura, muy sinuoso para ser una pista de aterrizaje y muy vibrante para ser el oro de los pingüinos.  Lo sigo no sé si corriendo o volando.  Otras aves me siguen. No son aves: son hienas aladas.  Volamos entre borbotones de pétalos naranja.
Llegamos al nido gigante y reposamos.  Se reconoce la bandada.  No hay sólo hienas.  Los animales son de distintas especies, y aunque ninguna tiene alas originalmente, se las arreglaron para subir al nido.  Y otra vez los pingüinos merodean sin descanso.  Como mamá, regurgitan cositas que engulleron exclusivamente para nosotros.  El viento, sobre las hojas, ruge melódicamente aunque cada vez con más intensidad.  Aumenta hasta que se quiebra con un estruendo la rama que nos sostiene.  ¡Hay fuego en el nido!  Pasa como un cometa sobre nuestras cabezas.  Una vez, dos veces, tres.. Las criaturas aladas se alborotan y entran y salen del nido.  Se chocan.  ¿Ríen o pían?  Los pingüinos han dejado gotas de cobre junto a nuestras alas, aunque no huelen metálicas sino almizcladas.  Las sorbo deliciosas.  Una y otra.  Y otra más. Hasta que el viento me levanta en un remolino de algodón y ya no sé dónde queda el nido.

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Pagina web del autor:
www.ivanbuenader.com


 
Número 1
[4a época]

Presentación

Hace ya casi dos años del último número publicado de la anterior época.  Y hemos vuelto. Parece como si fuésemos "indestructibles" o quizá medio obsesivos, aunque con certeza puedo decir que Códigos Urbanos es parte de nuestra vida.
Aquí estamos con nuevas perspectivas y con nueva gente que poco a poco se irá integrando a esta etapa. Por lo pronto en esta primera entrega se muestran algunos trabajos pendientes que soportaron la larga espera.

Blogs
Diálogos entre autores

 

 

Galería
En este número...
Ludmer y las literaturas postautónomas

Ahora, ser idéntico a sí mismo ya no es deseable. Difícil llevar aquel sello que, en el ejercicio de la integridad antecedente, se ensalzaba como uno de nuestros derechos más meritorios. Todo ciudadano debía –debe, cierto, incluso ahora mucho más que antes, aunque no por las mismas razones– ser identificado e incluido en las proyecciones realizadas para lo que los esquemas de planificación estaban hechos: el control colectivo. Control de los afectos y de los efectos de ello. Control del cuerpo en la medida en la que era concebido todavía como producto de un sistema histórico organizado. El individuo daba la cara, se presentaba como una representación modal, como quien caracterizaba el ejemplo que una comunidad debía seguir. Los otros, los que no se adaptaban, los exiliados, eran algo definitivamente distinto; incomprendidos o no, se les usaba sólo como parte del ensalzamiento de las historias de marginación que las grandes urbes producían.

 

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La crítica literaria y la crítica cultural - Modelando la Teoría Estética


Para la configuración de una teoría estética que dé cuenta de la naturaleza del hecho artístico, su generación y acontecer, se requiere la delimitación de la crítica como evaluación teorética del fenómeno artístico (como hecho artístico y como recepción y vivencia del arte.)

La crítica literaria es, en un sentido específico, crítica de la literatura como arte. Dado que en la actualidad hay vertientes filosóficas que conciben a la literatura como todo aquello que se escribe sobre la cultura, se acepta sin conceder, o se concede sin aceptar, a modo de hipótesis, que en un sentido amplio la crítica literaria abarca el espectro del quehacer cultural, más allá de lo artístico.

El presente escrito pretende abonar sobre la problematización del quehacer crítico en el arte, teniendo como fondo la asunción a comprobar que la crítica es un costado de la vivencia estética, y un motor del dinamismo del acontecer del arte; un diálogo con las obras que las coloca, a estas, en medio del terreno de lo abierto e inacabado, sin posibilidad de clausura.

 

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Letras al vuelo

Poesía

Ave María

 

Abandonamos tu estruendo, María,
tierra desbordante de flores,
fuego hirmado en las montañas
y lluvia.

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Voces

(fragmentos, versión texto)

Ecos o murmullos
lejanos desdibujos
vástagos de sordas plastas heridas
arrójate improvisada naturaleza 

No debo levantar la mirada porque tus ojos son fatales
no buscar odios, muecas aguijadas y fermentos en pan ácido

 

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Literatura

Algo de cuento

Ser bello tampoco me da las satisfacciones que esperaba


Echarles la culpa de mi suerte a mis padres, a la sociedad, a la naturaleza, a Dios o al Diablo puede ser una explicación bastante razonable, hasta cierto punto. Sin embargo eximirme de la responsabilidad que implica cargar con un físico deprimente y desagradable para la gran mayoría de la gente, no significa librarme de la pena, el sufrimiento y en el mejor de los casos la indiferencia de los demás.
No me da vergüenza confesar los muchos desprecios que he recibido de parte de mujeres  cuando he tratado de ser amable y cariñoso. Su rechazo en tono despótico me ha causado un resentimiento contra su sexo, a tal grado que siendo sincero, he pensado que si tuviera el poder, lo desaparecería del planeta.

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Pod Poesía
Autor: Tonatihu Mercado

 

Persona[Videopoema]
Autor: César Cortés

 

H1N1 [Poema Digital]
Autor: Eliza Terroba

 

Transgresión [Videopoema]
Autor: Edgar Khonde