Nuestras creencias


En México existen lugares que se dedican a lucrar con la magia y la brujería –la primera es utilizada para provocar un bien; la segunda habla de poderes maléficos para hacer daño-. Uno de ellos es el Mercado de Sonora en el DF, ahí se encuentran locales donde se hallan materiales para realizar ritos diferentes.

Veladoras preparadas para la suerte, el amor, la salud; manojos de hiervas para limpias, cojines, collares, amuletos, piedras, y hasta figuras de tela para hacer vudú. Mucha gente se ofrece para hacer trabajos de todo tipo: “negros, blancos, de palo mayombe, entierros, amuletos para salaciones y buena suerte, regreso del ser amado, curaciones de espanto, retiro de espíritus”; incluso, se atreven a decir que curan el cáncer.

Sin embargo, al momento de los cuestionamientos nadie sabe responder. En locales como Botánica Araba, Botánica Agakhan con la bruja Lukcero, El brujo Córdoba de Oaxaca, o la “doctora en Ciencias Ocultas María de la Luz Janini”, se niegan a dar entrevistas.

El trabajo más barato que se encuentra es de 50 pesos con la lectura del tarot, a la que le sigue la lectura de cartas españolas con un valor de 70 pesos. Una consulta puede costar mínimo 50 pesos; las limpias 100 pesos y, dependiendo de que tan difícil sea el trabajo, puede alcanzar un precio mayor.

 

¿Qué es el esoterismo?

 Lo oculto y reservado según el diccionario. En Espiritualidad de los movimientos esotéricos modernos, Jacob Needleman hace una aclaración más profunda: “el esoterismo en la edad moderna aparece como una replica a la visión científica del mundo. Pero más que una reacción es una de las formas asumida por uno de los polos del espíritu humano -pensamiento mítico vs. pensamiento racional-. Es una actitud mental como conjunto de formas de espiritualidad”, y como tal está compuesto por un complejo  de ideas encaminadas al conocimiento total del mundo como sería el caso del chamanismo y la santería.

Un elemento importante dentro de las prácticas esotéricas, es el rito. La palabra latina ritus designaba tanto ceremonias vinculadas con creencias que se referían a lo sobrenatural como a los hábitos sociales, usos y costumbres.

Jean Cazeneuve en  Sociología del rito lo define como una acción simbólica a la cual se ligan sentimientos e ideas que aún en el caso de que nos parezcan desprovistos de razón son una necesidad para quien lo practica. “Es un acto individual o colectivo que siempre se mantiene fiel a ciertas reglas que son, precisamente, las que constituyen lo que en él hay de ritual”, dice.

 

El culto o la vieja religión

 

Cuando se habla de brujas, hechizos y encantamientos inmediatamente se viene a la mente la mujer que viste andrajos y se alberga en una choza derruida a las orillas del pueblo; quien es incapaz de recitar una plegaria y en cierta parte de su cuerpo lleva impresa una marca secreta -el lunar- hecha por el demonio.

La fascinación que ejerce la magia encuentra su origen en “el periodo primitivo del hombre cuando tuvo necesidad de inventarse explicaciones para afrontar  los fenómenos que se producían a su alrededor. Sus primeras reacciones fueron de temor, luego tuvo que asumir esa realidad y trató de atribuirle una causa y un significado. Entonces comenzó a manejar símbolos”, dice Peter Gitlitz en Las sociedades secretas.

Es un error creer que fue a partir de la era cristiana cuando se empezó a hablar de brujas, explica el autor, en la cultura egipcia se encuentran antecedentes de la magia: en un papiro se encontró que el Faraón Ramsés III fue embrujado por una de sus esposas a quien se le encontró una figura de cera con punciones en diversas partes del cuerpo, exactamente donde Ramsés decía tener dolencias.

Gitlitz menciona a personajes clásicos como Horacio, Virgilio, Homero y Ovidio que hablan de hechiceras conocedoras de fórmulas secretas para preparar bebedizos infalibles.

La relación entre  brujería y satanismo comenzó durante la persecución inquisitorial, cuando ya se había creado la imagen del diablo tal como lo concibe el catolicismo, según Gitlitz. Las primeras condenas se conocieron hacia los siglos XIV y XV; en Inglaterra la última condena fue en 1712, en España en 1718 y en Polonia hasta 1793.

“En todas las acusaciones de brujería se trataba de establecer una relación de tipo sexual entre la bruja y el diablo católico -la clásica representación del macho cabrío-. Su concepción más antigua se encontró en Ariege, Francia en un dibujo rupestre que se interpreta como un deseo de atraer a animales y asegurar la caza”.

Gitlitz afirma que cuando la población ya había adoptado la agricultura seguían adorando a esa representación cornuda y la forma de pedirle protección era copulando frente a su imagen en un campo recién sembrado. De esta manera  el dios se vio relacionado con el sexo, práctica que después se atribuyó a las brujas.

J. Soustelle, un sociólogo citado en Sociología del rito, sostiene que la magia es un complejo de creencias y prácticas a través de los cuales se puede influir sobre las cosas de un modo diferente a la acción habitual de los demás hombres. Cazeneuve, en el mismo escrito, dice que los ritos mágicos procuran ubicar al hombre en un mundo que se evade de la regla y se escapa de la condición humana.

Así, “la magia se establece en el mundo de lo sobrenatural, en lo insólito de los tabúes. Por eso la práctica mágica es un rito privado, secreto, misterioso que tiende hacia la expresión extrema del culto prohibido”.

La aparición de formas modernas de brujería suelen llamarse wicca, están organizados en grupos pequeños llamados conventículos, creen en la reencarnación como forma de supervivencia del alma y realizan sus ritos totalmente desnudos para facilitar la comunión de energías positivas y así concentrarse en un bien común o para ayudar a uno de ellos.

Gitlitz explica que en la formación de conventículos interviene gente joven de cultura urbana, de nivel educacional universitario que reaccionan contra la corrupción clerical, el orden establecido y una sociedad preocupada por los aspectos materialistas. Su apego al culto generalmente es motivado por un deseo de reconciliación con lo humano y convocan fuerzas espirituales producidas exclusivamente con la fe.

 

La Magia de Tonatiuh

 

A un costado del mercado de Sonora hay un local llamado La magia de Tonatiuh cuyo encargado tuvo la disposición de aclarar algunas dudas a esta reportera. En entrevista, Marcos Soto comentó lo siguiente.

“Aquí hacemos limpias, desalojos, vendemos productos que son dirigidos a cuestiones espirituales y problemas no físicos de las personas como la infidelidad o la falta de trabajo. Lo que manejamos de línea son veladoras, algunas esencias mezcladas con algunas yerbas y piedras”.

Marcos Soto adquirió los conocimientos que pone en práctica haciendo varias lecturas, así  conoce las propiedades de los elementos que utiliza “el uso que se le daba a las yerbas antes se pueden combinar con una veladora,  por ejemplo. No existe una loción que se utilice hace miles de años, son cosas que la gente va adecuando de acuerdo a las necesidades.

Aquí vienen personas con muchas enfermedades a buscar ayuda, pero nosotros no manejamos eso porque es un engaño decir que curamos por ejemplo la diabetes, eso es un problema físico que con una veladora no se cura o con una loción. Por eso hay una ciencia que se llama medicina”.

Sin embrago, aclara que muchas veces las energías que manejan se pueden utilizar para hacer daño; de esta manera se pueden provocar enfermedades que son posibles de contrarrestar, “eso se ve cuando una persona va al médico y no sabe qué tiene o no le es posible sanarla; entonces se puede suponer que a esa persona la están trabajando. Esto es una alternativa más,  pero ya después que no se ve otra salida”.

Lo que más buscan las personas son labores para el amor, el trabajo y dinero “las cosas que utilizamos, la manera, todo tiene un fundamento, un por qué, todo viene de costumbres antiguas. Esto se acompaña de oraciones; a lo mejor hacemos cosas que son diferentes, pero dentro de nuestras creencias estamos apegados a algo”.

 

El curanderismo

 

 “El curandero es una persona que utiliza las plantas, los animales, la fuerza solar, la tierra y todos los recursos naturales incluido su propio cuerpo para ayudar a encontrar paz y tranquilidad, alivio al dolor y a la preocupación de los demás. Se trata de una persona que maneja las fuerzas positivas de su cuerpo y espíritu.

En cambio, el brujo es lo inverso, es la persona que hace uso y abuso, incluso del poder negativo, del cual hace un modo lucrativo de vida, de tal manera que infringe enfermedad, dolor, agonía y muerte”, explica en la Revista de las medicinas alternativas el Dr. Jorge González, shamán amazónico.

 Aclara también que el shamán es el brujo curandero, que debe ser brujo para dominar las fuerzas negativas de las personas que infringen malestar y enfermedades a sus pacientes, y también para cuidarse y defenderse a si mismo. De modo que maneja ambas fuerzas, pero con una característica fundamental que lo define y es que siempre es curandero antes que brujo.

El Dr. Jorge González, en el artículo, aclara que el ser shamán no es sólo un conocimiento sobre la curación sino que “se vive con mucha lógica en un equilibrio formidable entre la naturaleza y la sociedad humana, entre la naturaleza y el hombre, porque los nativos no piensan en el árbol de forma abstracta, lo hacen en base al hombre,  es decir, el árbol y el hombre, el río y el hombre, el pez y el hombre”.

La base de la cultura shamánica son las plantas mágicas: cada región natural tiene su planta sagrada, por ejemplo, en regiones de Perú se cuenta con la Ayahuasca como dice el shamán. En México según la investigación del antropólogo Carlos Castaneda se encuentra el Peyote y la Hierba del Diablo; así mismo aclara que se necesita nacer con ciertas características para llegar a ser curandero o shamán.

Las Enseñanzas de Don Juan es el primer libro escrito por Castaneda en el cual se explica el uso de las plantas y al igual que el Dr. González afirma que cada planta está viva.

“Una vez a mi maestro le internaron en el hospital para operarle, y él se escapó a su casa por la noche, tomó Ayahuasca y en la visión comenzó a estudiar su enfermedad donde se le reveló que utilizara una planta de su huerta que jamás había empleado.

“Me contó que la plantita le comenzó a hablar, y le dijo cómo debía prepararla en cantidades exactas para que le durase todo el proceso de curación. Vivió durante veinte años con el tumor que tenía alojado en la base del hígado. El Ayahuasca es una planta viva, y su espíritu se nos presenta de diferentes maneras, en diferentes formas y podemos conversar con ella. Incluso nos dice la edad que tiene”.

 

La santería o yoruba

 

Eduardo García es médico cirujano graduado en la UNAM, él a su vez es santero y explica por qué no hay una contradicción entre esta religión y la ciencia. “A nivel científico toda causa debe tener una explicación, pero a nivel individuo tengo inculcado cierto tipo de valores. Como individuo creo en ciertas cosas que como científico están descartadas.

“En la religión se hacen cosas para levantar a una persona anímicamente, físicamente. Pero también hay ciertas reglas que te marcan lo que es bata blanca: lo que es espiritual es espiritual y lo que es del médico es médico. Entonces de alguna manera se hacen obras para ayudar a la persona que le vaya bien pero eso no quiere decir que la vas a curar porque lo físico es físico y lo espiritual es otra cosa”.

La santería tiene deidades que son los orixás; los yorubas eran tribus africanas que fueron traídas a América en la época de la conquista. Tiene dos ramas: mayombe y oxá; este último son las entidades,  y el primero es lo que se conoce como paleros o brujos que tiene las mismas entidades que la oxá pero con nombres diferentes.

“Mayombe es lo que equivaldría a los llamados chamanes, gente que cura con hiervas y que contaba con la fe de la persona para ayudarla a levantarse. Esto es un legado que se transmite de mayores a jóvenes, los libros que existen están manipulados porque una persona que no tiene las bases no puede ligar las cosas a manera lógica y ahí está la trampa”.

Eduardo García platica que muchas personas que se encuentran en el mercado de Sonora son charlatanes porque no conocen las profundidades de la religión pero han leído libros y mezclan santería con vudú, con herbolaria y toman eso para llamarse brujos.

“El brujo tenía cierta potestad para joder o para ayudar. Pero habitualmente se dedicaban a conjuntar la serie de los elementos para levantar a la persona”.

 

Testimonio

 

Nayeli Bello Ortiz es una persona iniciada en la santería y aunque al principio se negó a creer en esta religión de corte esotérico, dice haber vivido cosas que le movieron la fe.

“A veces tenemos dudas sobre nuestro futuro o no sabemos tomar decisiones sin una guía espiritual, es por eso por lo que acudo a este tipo de fe: para saber qué debo hacer, a si voy por buen camino o simplemente para ver lo que te depara el futuro próximo”.

Según Nayeli, “esta religión lleva muchas responsabilidades y prohibiciones, yo era muy chavita, sentía que me querían reprimir y por lo mismo la respeté muy poco”.

“Mi fe comenzó cuando tuve un problema escolar en el bachilleres 17, ahí la gente no me quería mucho, había unas niñas me querían golpear. No les dije nada a mis papas porque me iban a sacar de la escuela si se enteraban.

“Pasaron cosas antes de Semana Santa, conocí a una persona y comenzamos a platicar. Una semana antes de salir de vacaciones, un amigo me dijo que no fuera el último viernes porque ya tenían pensado hacerme algo. Yo que soy bien mula le dije que iba a ir.

“Un día antes del viernes, hubo una sesión de espiritismo con una persona que es médium, el muerto me dijo que qué estaba esperando que me pasara para que yo entendiera – mi familia no sabía nada-, que había personas con mala fe que querían hacerme daño y que no sólo se iban a conformar con golpearme sino que había un hombre con ciertas características iguales al hombre que acababa de conocer que me iba a violar. Yo ya no me presenté a la escuela.

“No creo que mi hermana sea una charlatana –porque es mi hermana la médium-, no creo que ella esté fingiendo que viene un ser y la posee para conseguir algo; pero en ese momento me di cuenta de lo grande que es esta situación y cuando empecé a avocar más mi fe”.

La  manera de acercarse a estás energías puede ser de manera directa, ya que se tiene un templo en las casas,  le pides que te ayude a cambio de algo: velas, flores o el sacrificio de algún animal. Otra manera es el registro espiritual: una persona mayor en la religión puede leerte los cocos o el caracol, por medio de los cuales un santo o un muerto pueden comunicarse con las personas.

La religión cree en la reencarnación, ya que cada ser humano tiene un objetivo que cumplir en el mundo, tiene un destino. “Hay cosas que puedes cambiar y hay cosas que no como tu destino o tu muerte y por supuesto no se puede jugar con la energías que están inmiscuidas. Cuando una cosa se puede hacer se hace y cuando no pues no”.  

 

¿Qué dice la psicología?

 

La sicopatología dice que el rito es útil al individuo que lo ejecuta porque provoca en él un apaciguamiento en sus conflictos inconscientes. Georgina Zárate Vargas, sicoanalista comenta que es muy fácil que cualquier ser humano, por más racional y científico que sea,  se vea de repente atraído por el esoterismo porque finalmente es una de las formas de pensamiento que el hombre ha tenido desde hace muchísimos años para explicarse los porqués de la vida.

“Sin embargo,  la gente que tiene un carácter obsesivo cuya característica es que lleva en el fondo un sentimiento de culpa, tiende más a acudir hacia el esoterismo porque depositan su futuro y su destino en algo externo a ellos”.

La sicoanalista explica que una de las razones que llevan al sujeto a creer en este tipo de cosas es lo sencillo que le resulta encontrar una respuesta fuera de él. También le parece atractivo al ser humano porque éste quiere saber y si el esoterismo le puede dar información para conocer sobre sí mismo pues eso atrapa al sujeto.

“El ser humano es fácilmente sugestionable porque el otro juega un papel importante y esa característica es tan significativa que incluye por ejemplo este aspecto; el sujeto siempre le deposita a otro la credibilidad de algo. Si uno le deposita al otro un saber y eso otro le dice tu estás mal y estás poseída, entonces el sujeto se la cree, se sugestiona y actúa como poseído”.

Por otro lado, la parte grave plantea la posibilidad de encontrar personalidades con rasgos sicóticos, “entonces alguien tal vez está bajo efectos de una alucinación y desde una óptica de esta forma de pensamiento puede ser observado como una posesión”.

Hay quienes se dedican a hacer labores esotéricas aprovechándose de las necesidades, sufrimientos y problemas de los demás para sacar un beneficio económico, sin embargo, existen personas que rebelan una concepción del mundo diferente a la común, muy ligada a la magia, la brujería, el curanderismo y la santería. Al parecer cada uno de nosotros tendrá que experimentar los lados de la moneda para tomar una postura y encontrar explicaciones a la realidad que nos rodea.

 
Número 1
[4a época]

Presentación

Hace ya casi dos años del último número publicado de la anterior época.  Y hemos vuelto. Parece como si fuésemos "indestructibles" o quizá medio obsesivos, aunque con certeza puedo decir que Códigos Urbanos es parte de nuestra vida.
Aquí estamos con nuevas perspectivas y con nueva gente que poco a poco se irá integrando a esta etapa. Por lo pronto en esta primera entrega se muestran algunos trabajos pendientes que soportaron la larga espera.

Blogs
Diálogos entre autores

 

 

Galería
En este número...
Ludmer y las literaturas postautónomas

Ahora, ser idéntico a sí mismo ya no es deseable. Difícil llevar aquel sello que, en el ejercicio de la integridad antecedente, se ensalzaba como uno de nuestros derechos más meritorios. Todo ciudadano debía –debe, cierto, incluso ahora mucho más que antes, aunque no por las mismas razones– ser identificado e incluido en las proyecciones realizadas para lo que los esquemas de planificación estaban hechos: el control colectivo. Control de los afectos y de los efectos de ello. Control del cuerpo en la medida en la que era concebido todavía como producto de un sistema histórico organizado. El individuo daba la cara, se presentaba como una representación modal, como quien caracterizaba el ejemplo que una comunidad debía seguir. Los otros, los que no se adaptaban, los exiliados, eran algo definitivamente distinto; incomprendidos o no, se les usaba sólo como parte del ensalzamiento de las historias de marginación que las grandes urbes producían.

 

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La crítica literaria y la crítica cultural - Modelando la Teoría Estética


Para la configuración de una teoría estética que dé cuenta de la naturaleza del hecho artístico, su generación y acontecer, se requiere la delimitación de la crítica como evaluación teorética del fenómeno artístico (como hecho artístico y como recepción y vivencia del arte.)

La crítica literaria es, en un sentido específico, crítica de la literatura como arte. Dado que en la actualidad hay vertientes filosóficas que conciben a la literatura como todo aquello que se escribe sobre la cultura, se acepta sin conceder, o se concede sin aceptar, a modo de hipótesis, que en un sentido amplio la crítica literaria abarca el espectro del quehacer cultural, más allá de lo artístico.

El presente escrito pretende abonar sobre la problematización del quehacer crítico en el arte, teniendo como fondo la asunción a comprobar que la crítica es un costado de la vivencia estética, y un motor del dinamismo del acontecer del arte; un diálogo con las obras que las coloca, a estas, en medio del terreno de lo abierto e inacabado, sin posibilidad de clausura.

 

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Letras al vuelo

Poesía

Ave María

 

Abandonamos tu estruendo, María,
tierra desbordante de flores,
fuego hirmado en las montañas
y lluvia.

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Voces

(fragmentos, versión texto)

Ecos o murmullos
lejanos desdibujos
vástagos de sordas plastas heridas
arrójate improvisada naturaleza 

No debo levantar la mirada porque tus ojos son fatales
no buscar odios, muecas aguijadas y fermentos en pan ácido

 

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Literatura

Algo de cuento

Ser bello tampoco me da las satisfacciones que esperaba


Echarles la culpa de mi suerte a mis padres, a la sociedad, a la naturaleza, a Dios o al Diablo puede ser una explicación bastante razonable, hasta cierto punto. Sin embargo eximirme de la responsabilidad que implica cargar con un físico deprimente y desagradable para la gran mayoría de la gente, no significa librarme de la pena, el sufrimiento y en el mejor de los casos la indiferencia de los demás.
No me da vergüenza confesar los muchos desprecios que he recibido de parte de mujeres  cuando he tratado de ser amable y cariñoso. Su rechazo en tono despótico me ha causado un resentimiento contra su sexo, a tal grado que siendo sincero, he pensado que si tuviera el poder, lo desaparecería del planeta.

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Pod Poesía
Autor: Tonatihu Mercado

 

Persona[Videopoema]
Autor: César Cortés

 

H1N1 [Poema Digital]
Autor: Eliza Terroba

 

Transgresión [Videopoema]
Autor: Edgar Khonde